c2Cuando hace unos siete u ocho años construyeron en Barcelona la torre Agbar (de Aguas de Barcelona), obra del arquitecto francés Jean Nouvel, los barceloneses nos dividimos en tres grupos: quienes no la soportaban, quienes se convirtieron en forofos y el de los tibios, es decir, el de aquellos que sin llegar a molestarnos tampoco se ha convertido en nuestro edificio favorito de la ciudad. Hay que reconocerle una cierta originalidad, también unas formas que no resultan agresivas según el skyline de la ciudad (mucho más agresivas son algunas torres cuadradas que seguramente aportan mucho menos) y un cierto valor icónico. Por otro lado, viendo su forma, os podéis imaginar perfectamente los nombres con los que rápidamente fue designada de forma popular. Ha prevalecido el de torre Agbar, seguramente porque los catalanes tenemos menos gracia que los andaluces, hay que reconocerlo.

c1Ya desde el primer año la torre en cuestión se convirtió en el reloj por el cual TV3 da las campanadas la noche de fin de año. Mediante su sistema de iluminación por leds, es fácil subrayar las campanadas mediante luces, para que nadie se equivoque. En cada cuarto previo se ilumina un cuarto de torre. Y cuando ésta está totalmente iluminada se apaga y comienzan las doce ráfagas lumínicas que se corresponden al momento de las uvas. De esta forma, de paso, los catalanes nos evitamos tener que comenzar el año con una Iglesia o con la sede del gobierno madrileño.

Durante estas fiestas la Agbar ofrece juegos lumínicos diversos, contribuyendo a ese especial sentido navideño que tenemos los urbanitas. Como si de un árbol de navidad gigantesco se tratara. Con ella también me sumo a ese espíritu y aprovecho para traeros los mejores deseos para estos días y para el año próximo. Aquí, pues, un vídeo con villancico incluido.

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